Una historia de fe, educación y servicio que acompaña a Ibarra desde 1889.
Una llegada providencial
La Provincia de Imbabura comenzaba a levantarse de entre las ruinas del terremoto del 16 de agosto de 1868 cuando llegó desde Guatemala Encarnación Rosal, reformadora de la Comunidad de religiosas Bethlemitas.
El legado de la fundadora
Después de aleccionar y bendecir a las primeras Bethlemitas que deberían llegar a Imbabura, entregó su alma al creador el 24 de agosto de 1886 en la ciudad de Tulcán.
La obra llega a Ibarra
Las religiosas se establecieron primero en Otavalo. Al poco tiempo se trasladaron a Ibarra, a comienzos del 6 de enero de 1889, y empezaron a laborar el 14 de febrero de 1889 bajo la dirección de la Madre Teresa Alemán.
Fidelidad en la adversidad
En 1907 fueron expulsadas del establecimiento y se refugiaron en el convento de los Padres Capuchinos. Las religiosas continuaron su enseñanza en el local de la escuela de las señoritas Rosalía Pazquel.
La primera piedra
El 10 de julio de 1928 se colocó la primera piedra del actual edificio, entre las calles Oviedo y Sánchez y Cifuentes.
El edificio actual
La escuela y colegio se inauguró en el año 1936.
Una historia que continúa
La comunidad educativa sigue formando a la niñez y juventud del norte del país con el mismo espíritu de amor, misericordia y servicio.
Los inicios
La Provincia de Imbabura comenzaba a levantarse de entre las ruinas del terremoto del 16 de agosto de 1868, cuando llegaba a tierra ecuatoriana, desde Guatemala, una extraordinaria mujer, Encarnación Rosal, reformadora de la Comunidad de religiosas Bethlemita. Después de aleccionar y bendecir a las primeras Bethlemitas que deberían llegar a Imbabura para iniciar su labor docente, entregó su alma al creador el 24 de agosto de 1886 en la ciudad de Tulcán.
Las primeras religiosas se establecieron en Otavalo. Allí abrieron una escuela por dos años, pero el Obispo de la Diócesis y el Gobernador de la Provincia creyeron conveniente que el único plantel femenino público de Imbabura funcionara en la capital de la provincia.
La expulsión y la fidelidad a la misión
Al poco tiempo las Bethlemitas se trasladaron a Ibarra, a comienzos del 6 de enero de 1889. Empiezan a laborar el 14 de Febrero de 1889 bajo la dirección de la Madre Teresa Alemán, oficializándose el 20 de febrero del mismo año. El Establecimiento estaba localizado en el centro de la ciudad, correspondía a una de las mansiones céntricas del coronel Teodoro Gómez de la Torre. Con paciencia y eficiencia trabajaron las educadoras Bethlemitas su labor, que fue ardua, hasta 1907, cuando el sectarismo liberal las expulsó, sin permitirles llevar el mobiliario escolar, y se destinó la casona para un cuartel, utilizándolo después como cárcel y estanco de aguardiente.
El edificio actual
La comunidad y el colegio al frente de la Madre Rafaela Reyes se refugiaron en el convento de los Capuchinos. En medio de tanto sufrimiento y austeridad, la comunidad impulsó la tarea educativa con la tenacidad y bondad de las siguientes superioras: Rafaela Reyes, Rosalía Arnesto, Trinidad Figueroa, oriundas de Nicaragua, Rosa Guerrero, Catalina Guerrero y Ana Rita Figueroa, colombianas. La Escuela y Colegio "Sagrado Corazón de Jesús" de Madres Bethlemitas cada vez crecía en prestigio y en número de estudiantes, y les rodeaba el afecto y consideración del pueblo ibarreño. Por eso se llegó a adquirir un solar amplio y bien situado para construir un edificio más funcional y propio para la comunidad; toda esta ayuda fue gracias a la bondad de los Obispos de la Diócesis de Ibarra, Federico González Suárez, Ulpiano Pérez Quiñones, Enrique Pazquel Monge, entre otros.
El 10 de Julio de 1928 se colocaba la primera piedra del actual amplio y austero edificio, entre las calles Oviedo y Sánchez y Cifuentes. La escuela y colegio se inauguró en el año 1936.
Más de un siglo formando generaciones
La Unidad Educativa "Sagrado Corazón de Jesús" de Hermanas Bethlemitas es hoy en día un pilar fundamental en la educación de todo el norte del país, ya que por su carisma y valores bethlemitas forma estudiantes líderes, con valores espirituales y humanísticos al servicio de la ciudad.
Nuestra historia en imágenes
Momentos y espacios que han marcado el caminar de la comunidad bethlemita en Ibarra, desde su llegada hasta el presente.



